Muchos años antes que llegaran los españoles a América, el actual departamento Unión estaba habitado por comunidades aborígenes denominadas Litines, nombre que adquirieron de uno de sus cacique, llamado Litin.
Esta tribu, como la mayoría que habito Córdoba, era nómade, es decir, se trasladaban de un lugar a otro sin tener un espacio estable para vivir. Su territorio comprendía desde el Río Ctalamochita hacia el norte departamental, zonas donde hoy se encuentran las localidades de Bell Ville, San Marcos Sud, Cintra, Morrison y San Antonio de Litin (esta última localidad adquiere su nombre de la población de nativos mencionados).
Eran personas pacíficas y hospitalarias, que recibieron amistosamente a los españoles que invadieron sus tierras, brindándoles toda clase de atenciones y muestras de amistad, a punto tal que algunos de sus caciques les ofrecieron a los europeos por esposas a sus hijas.
Como eran nómades, sus viviendas llamados toldos debían ser simples, es decir, fáciles de armar, desarmar y trasladar de un punto a otro de su territorio. Estaban hechas con palos y cueros de animales vacunos y equinos, los cuales se construían principalmente a orillas de corrientes de agua para facilitar el acceso al agua y a los animales que vivían en ese hábitat para alimentarse.
Su forma de alimentación se basaba en la caza de animales, actividad en la que eran muy hábiles. Entre las presas que cazaban se encontraban: el ñandú y los huevos que este animal depositaba, la mulita o peludo, el ciervo de las pampas, las aves acuáticas y los huevos provenientes de estas, las langostas (que consumían asadas), y otros animales que junto al bosque que habitaban, desapareció casi en su totalidad.
Las armas que utilizaban para cazar eran boleadoras de todo tipo, arcos y flechas cuyas puntas estaban hechas de piedra o hueso de ñandú. También poseían otras herramientas para diversas actividades como hachas de todo tipo y tamaño, raspadores de piedra, morteros de piedra con manos de piedra con junto a las tablas del mismo material, eran utilizados para transformar en polvo el cebil.
Esta tribu desapareció a manos de los conquistadores españoles a fines del siglo XVI, cuando estos obligaron a los nativos a trabajar bajo el sistema de encomiendas en las regiones del Tercero y de Río Cuarto.
Esta tribu desapareció a manos de los conquistadores españoles a fines del siglo XVI, cuando estos obligaron a los nativos a trabajar bajo el sistema de encomiendas en las regiones del Tercero y de Río Cuarto.
Quien da origen al núcleo poblacional es Lorenso de Lara y Mimenza, oriundo de Santiago de Chile (nacimiento cerca de 1620), y en la ciudad de Córdoba contrae nupcias con Marcela de Mendoza el 22 de febrero de 1949. Llega al paraje de Fraile Muerto (así denomina su ubicación en el testamento), donde levanta la estancia llamada “De Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Fraile Muerto”, establecimiento rural puramente ganadero donde la actividad principal era la producción de mulas, que al ser preparadas en una región llana se denominaban “emperradas”; no estaban en condiciones de ser vendidas antes de los dos años de vida, y luego de endurecer sus brazos mediante un procedimiento especial, y luego serían trasladadas al trabajo en las minas. Además allí se encontraba un numeroso ganado de yeguas, vacas, burros y mulas.
La estancia era una construcción precaria, de adobe, de 12 pies de ancho por 14 pies de largo, con una capilla también de adorno cubierta con techo de paja; tenía un corral grande y dos corrales menores, todo sobre una superficie de 120000 hectáreas.
La casa y la capilla, estaban ubicadas a 100 metros al este de “Paso Grande” de Rio Tercero, (lo que hoy seria las manzanas de la calle Tucumán, Viqueira y Saenz Peña). La pequeña capilla tenía la imagen de Nuestra Señora de la Concepción, y en una caja de madera de cedro guardaban las “riquezas de la iglesia”.
¿Cómo obtuvo estas tierras Lorenso de Lara? Las hipótesis son: una merced real, una compra o una herencia de su mujer Marcela de Mendoza. Según Aníbal Arcondo, “la merced (regalo que los reyes hacían a los conquistadores, o sus descendientes) era la única forma de obtener tierras durante el siglo XVII y XVIII, la propiedad territorial debía distribuirse entre los “descubridores” y pobladores antiguos y sus descendientes”. Esta hipótesis de acuerdo a esa justificación es la que toma más fuerza.
En cuanto a un posible perfil de Lara, sabemos que era humilde y que ascendió socialmente por la incorporación de él y varios varones de su familia a la profesión militar. Cruzó la cordillera de los Andes y atravesó medio país. Todos los hechos lo muestran como alguien ordenado, prolijo en el control de su empresa pecuaria, arriesgado y valiente, de una enorme religiosidad y generoso con sus bienes.
Material recopilado por la comisión de U.B.E.S 2017.
Material recopilado por la comisión de U.B.E.S 2017.
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