En 1732 un malón arrasó materialmente con el poblado de Cruz Alta. Los sobrevivientes emigraron a Fraile Muerto, que aunque también fue invadido se mantenía en pie. Estos ayudaron en la defensa de la Villa cuando los malones atacaron nuevamente.
En 1782 se traza el Camino Real, y en el paraje de Fraile Muerto se construye una posta (era precaria y sin comodidades) en donde las galeras y diligencias y mensajerías mudaban sus caballadas, los viajeros descansaban, se alimentaban y podían pasar la noche, y eran atendidos por el “Maestro de Postas”.
En 1797 para contrarrestar los malones el gobernador de Córdoba, Sobremonte, impulsó nuevas reformas para la frontera con el bárbaro como una línea de fortines, de la cual Fraile Muerto formó parte, y al mismo tiempo la población fue elevada a la categoría de Villa y fundó la primera escuela. Alguna de las industrias que se destacaban era la herrería, lomilleria, carretería de muy buena calidad, además de las hogareñas como los telares, tenerías y salazones.
Luego de la Revolución de Mayo, muchos pueblos de las distintas provincias sintieron que podían “hacer sus propias leyes” formando bandas que comenzaron a robar y a saquear a otros poblados, como sucedió en el norte cordobés, por lo que entre 1811 y 1812 los pobladores de Río Seco (actual Villa de Maria del Rio Seco) decidieron emigrar en forma masiva a Fraile Muerto por estar atravesada por el Camino Real, un río caudaloso, tierras fértiles donde cultivar y criar animales, grandes bosques de chañar y algarrobo.
Se instalaron en terrenos baldíos ubicados a ambas márgenes del río, otros se convirtieron en comerciantes en el pueblito. El trabajo y el esfuerzo de los nuevos pobladores ayudaron al progreso de la Villa y la región.
Material recopilado por la comisión de U.B.E.S 2017.
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